Abril 14, 2008
El adiós a Dani the O
Bueno, por distintas cosas de la vida tengo demasiado colgado el blog. Y así, sin publicar nada, entre medio y después del último post despidiendo a otro grande, se fue Dani The O, otra gran pérdida para el humor gráfico nacional. No puedo decir demasiado porque ni siquiera conozco mucho de su obra, así que lo mejor será dejarlo en palabras de un gran amigo y compañero suyo, extraído de la Fierro#18, que salió ayer con el Página/12, que como no hay que escanear nada se los puedo transcribir. Por ahora les debo el suplemento Picado Grueso dedicado enteramente a Dani. Nada más de mi parte…

Por Esteban Podeti
Dani the O era un mostro, un capo, una masa, una máquina, un master, un campeón, un amigo.
El sábado 29 de marzo el humor gráfico argentino perdió a un tipo que tenía el ritmo de Copi, el salvajismo incorrecto de Crumb y la ingenuidad de Landrú, una combinación que parece imposible pero que a él le salía espontánea y suya. Los guionistas argentinos de la tele perdieron a un tipo que tenía un toque mágico, porque no es casual que cada proyecto en el que estuviera terminara ganando premios, de Pulgas en el 7 a Verebó, y cuyo material era siempre gracioso, siempre alegre, siempre con ese algo más que diferencia a los tipos como Dani de los “profesionales”, esos ejemplares tan apreciados por los imbéciles que manejan el medio, esos que entregan a tiempo, ordenadito y sin una coma de más, pero que nunca dan otra cosa que lo que se espera de ellos.
Los chicos argentinos perdieron a un autor de libros diferentes, y si no, léanle a sus hijos “El libro Peludo de la Pulga Ochoa” y vean el asombro en su mirada, y asómbrense ustedes mismos con las oportunidades de juego, actuación y sorpresa que Dani obsesivamente incluyó a lo largo de su absurda obra maestra.
Y nosotro perdimos a un amigo, a un sujeto de oro, un tipo sin un miligramo de maldad. Un tipo con un humor entre ingenuo y bestial, capaz de decir las más tremendas barbaridades ante completos desconocidos, y que lograba que nadie se enojara con él, porque su inocencia era completamente transparente, porque su risotada era tremendamente contagiosa; porque la dimensión que le falta a éste catálogo de talentos es la de Dani mismo como obra de arte, ya que en la vida y en la calle era capaz de generar momentos de genialidad, como el que se acercó a preguntarle por la raza de su perra, y que ante las respuestas inesperadas y absurdas de Dani (”Es fácil de educar, lo único que consume paco”) no quiso despegarse de él, como si sorpresivamente y en pleno Parque de Agronomía se hubiera encontrado con un Juan Verdaguer gratuito y desinteresado.
La gente amaba a Dani the O y eso se notó por estos días, donde una multitud de amigos y compañeros de trabajo se mostró desconcertada por la tragedia, pero sobre todo por el protagonista de la misma, que era la persona menos merecedora de una muerte prematura. Este es tal vez un magro consuelo: saber que hay mucha más gente que se siente mal, como también lo es ver lo a amigos que tenía Dani, especialmente Roberto y Pepe que no se movieron un milímetro su semana de internación. Es un consuelo, al sentir lo que sentimos, confirmar el cariño que le teníamos a Dani aunque hubiéramos preferido que fuera de otra manera.
En este momento no quiero recordar a Dani “con una sonrisa”, porque me cuesta mucho sonreír, y sinceramente no quiero ver sonreír a nadie. En este momento sólo quiero hacerlos sentir mal. Para que se concienticen que hoy el mundo es más de mierda que de costumbre. Te extrañamos, Dani.
Bonus Track!
En la edición N° 132 del 11 de abril de 2008 de la revista Barcelona aparece el mensaje de despedida a Dani y tres páginas repletas con homenajes de conocidos y no tanto. En el blog http://suelteme.blogspot.com/ pueden verse en un tamaño como la gente, ya que en la edición impresa muchos quedaron prácticamente ilegible. Acá dejo el que hizo Podeti, como para completar el post:


































